Public services, by their own nature and the need for our societies to have access to them in conditions of equality, accurateness and quality, require to be in the top priority of any authority willing to manage a countries' government.
However, these services are not free on themselves (i.e., poor people could and should have prompt access to a hospital in case they need to, but that doesn't mean that the doctor doesn't charge for his/her services, that the tools don't need maintenance, and that the needles don't cost nothing at all).
That a service is "free" what means is that the government is taking the public funds (i.e., taxes, that come from your own pocket) and are allocating these funds to the health ministry, so it can then provide funds to the health sector and, at last, health sector can provide "free" or at least cheap services. More wealthy people contribute with more taxes to a system to which poor people can have access without paying for them, but they cost (to someone).
The problem I see with this traditional model (that has been successful in some countries) is that the money is not properly managed by the ministries, or simply that the money doesn't get to the health sector in a permanent basis, so this brings instability and poor quality on the service.
In conclusion, wealthy people give money to the government understanding that it will gather it and get good services for all the population, but this has not been the case. So, money is there, services are there (in more sophisticated ways than what the government can provide)... so what is lacking? A way to allow people to have access to these services without an "ineffective intermediate".
Instead of money flowing from People to Governments - (in the way of taxes) - then from Governments to Ministries (by appropriations of the national budget) - from Ministries to Health Sector (by making acquisition of goods & services so Governments can provide services in "public hospitals") - and finally from Health Sector back to the People - (so the citizens can feel they are getting a "free" and horrible service)
VERSUS
Having a system in which the money (taxes) only get to the Governments to be redistributed directly to the people (taxes from rich -represent around 80% + taxes from poor - represent around 20%). In this scenario, you would have money flowing from People to Governments (taxes) - from Governments to all People (inverting the proportion, I mean: giving 80% to the poor and 20% to the rich.. until we achieve certain level of equality) - and then People being able to pay for the services which in reality are not free, but they do not depend on the Government taking care of a sector in which Governments have no expertise.
Why should the Government be running hospitals? Why should they be running schools? It is my belief that Governments should just govern, and make sure that the things they are handling are in order and correspond to an efficient management of people's aspirations. Under this proposed model, Governments would manage the regulatory environment, advocating and guaranteeing a free market in which full and open competition drives the bests suppliers of these services to provide the best products and services at the very best prices. Suppliers that are non-competitive will simply go out of market. In Government Procurement, this is what we call "Best Value", and should be the final goal of any public procurement system.
And regarding the citizen, is now empowered to get these services: has the money on his/her pockets, has diverse offerors to provide them, and can have a timely access, without relying on an inconsistent and inefficient manager.
I know is not a perfect model, in fact, I think there are other ways to solve this. But the fact that services have been "free" for a long time has made us believe so, and forget that we can take all the money we give to Governments and manage this money in more efficient ways, because apparently they can't.
viernes, 28 de octubre de 2011
lunes, 20 de junio de 2011
lunes, 9 de mayo de 2011
In 6 days.. a Government Procurement Lawyer!
My passion is the Government.
My efforts are oriented towards creating the tools needed to keep them in a constant evolution, so we can make them better for our people.
My commitment is to be part of the socio-economic changes and progressive improvement of my country.
My efforts are oriented towards creating the tools needed to keep them in a constant evolution, so we can make them better for our people.
My commitment is to be part of the socio-economic changes and progressive improvement of my country.
miércoles, 30 de junio de 2010
PROSPECTIVA ESTRATÉGICA: IMPLEMENTACIÓN EN LAS IE DOMINICANAS (II)
Tras el contexto reflejado por las cinco hipótesis planteadas en la publicación pasada, relativas a las principales causas que perjudican y obstaculizan la implementación de la prospectiva estratégica en el sector público dominicano, tras realizar una observación minuciosa respecto de la repetición o aparición de síntomas conexos a las mismas, su reincidencia y el período en que ocurren, tenemos los siguientes resultados.
Los 3 principales prejuicios que existen en la ciudadanía respecto de la problemática para la implementación de la prospectiva estratégica en el país giran en torno a la ausencia de una agenda política de desarrollo o un proyecto de Nación a mediano y largo plazo, que sea consensuada por todos los actores del sistema político, donde se comprometan a su ejecución irrestricta.
Reflexionando sobre ese elemento, podemos aportar los siguientes factores:
a) La sociedad no confía en la voluntad política para llevar a cabo proyectos que sean de interés social (a menos que hayan intereses particulares envueltos), por lo que entiende que todo proyecto contenido en el marco de una prospectiva estratégica es parte de una promesa electoral que difícilmente será cumplida.
b) Tampoco se cree que los partidos y agrupaciones políticas sean capaces de llegar a un consenso y poner en ejecución una “Estrategia Nacional de Desarrollo” a largo plazo, pues conocen las ambivalencias del sistema, los juegos con la voluntad popular y la carencia de mecanismos efectivos que le permitan a la sociedad civil exigir el cumplimiento de lo pactado a favor del bien común durante los cambios de gestiones de gobierno.
c) Al estar algunos miembros de la sociedad prestando servicios al Estado a través de sus instituciones públicas, y saber que la falta de profesionalización en la carrera administrativa los mantiene en posiciones de libre nombramiento y remoción permanentes, son estos los primeros individuos a quienes se les dificulta comprometerse con planes estratégicos, pues saben que cada cierto tiempo, o dependiendo de los aires políticos, pueden dejar de pertenecer a una institución o cambiar de una posición a otra con extrema volatilidad, lo que no permite el perfeccionamiento de los conocimientos adquiridos, su implementación e innovación. Así, estos individuos, que son parte de las instituciones, pero que también conforman la sociedad, permanecen escépticos respecto de los cambios que se suscitan en sus propios organismos y de los cuales ellos son piezas fundamentales. Y este sentimiento lo transmiten a la sociedad en general, que al ver la reacción de quienes forman parte de la administración pública respecto de sus propios procesos estratégicos, no les queda que rechazarlos y perder total confianza en lo que se implementa.
A nivel general, para enfrentar estos prejuicios, deben asumirse compromisos políticos que no puedan ser variados más que por situaciones coyunturales de peso, y que cuenten, así mismo, con el consenso de quienes los aprobaron. Debe incentivarse (como ya se ha iniciado) la celebración de cumbres de Estado, que versen sobre los asuntos cardinales que nos preocupan, y donde más que insumos e informes técnicos puedan ser extraídas acciones puntuales a implementar en los planes de prospectiva estratégica. Por último, promover mecanismos de control ciudadano sobre las acciones y decisiones de los poderes del Estado, para que la sociedad sienta que puede frenar y poner contrapesos (más que electorales) a las prácticas cotidianas que no estén alineadas con la prospectiva; y debe hacerse un esfuerzo sobrehumano por implementar en todas las IE la carrera administrativa, a modo de garantizarles a los servidores la continuidad en su profesionalización y en su involucramiento en las tareas estratégicas que se hayan definido institucionalmente, eliminando la falta de compromiso y el escepticismo de este importante conglomerado de la sociedad, que eventualmente se transmite a toda la ciudadanía.
Los 3 principales prejuicios que existen en la ciudadanía respecto de la problemática para la implementación de la prospectiva estratégica en el país giran en torno a la ausencia de una agenda política de desarrollo o un proyecto de Nación a mediano y largo plazo, que sea consensuada por todos los actores del sistema político, donde se comprometan a su ejecución irrestricta.
Reflexionando sobre ese elemento, podemos aportar los siguientes factores:
a) La sociedad no confía en la voluntad política para llevar a cabo proyectos que sean de interés social (a menos que hayan intereses particulares envueltos), por lo que entiende que todo proyecto contenido en el marco de una prospectiva estratégica es parte de una promesa electoral que difícilmente será cumplida.
b) Tampoco se cree que los partidos y agrupaciones políticas sean capaces de llegar a un consenso y poner en ejecución una “Estrategia Nacional de Desarrollo” a largo plazo, pues conocen las ambivalencias del sistema, los juegos con la voluntad popular y la carencia de mecanismos efectivos que le permitan a la sociedad civil exigir el cumplimiento de lo pactado a favor del bien común durante los cambios de gestiones de gobierno.
c) Al estar algunos miembros de la sociedad prestando servicios al Estado a través de sus instituciones públicas, y saber que la falta de profesionalización en la carrera administrativa los mantiene en posiciones de libre nombramiento y remoción permanentes, son estos los primeros individuos a quienes se les dificulta comprometerse con planes estratégicos, pues saben que cada cierto tiempo, o dependiendo de los aires políticos, pueden dejar de pertenecer a una institución o cambiar de una posición a otra con extrema volatilidad, lo que no permite el perfeccionamiento de los conocimientos adquiridos, su implementación e innovación. Así, estos individuos, que son parte de las instituciones, pero que también conforman la sociedad, permanecen escépticos respecto de los cambios que se suscitan en sus propios organismos y de los cuales ellos son piezas fundamentales. Y este sentimiento lo transmiten a la sociedad en general, que al ver la reacción de quienes forman parte de la administración pública respecto de sus propios procesos estratégicos, no les queda que rechazarlos y perder total confianza en lo que se implementa.
A nivel general, para enfrentar estos prejuicios, deben asumirse compromisos políticos que no puedan ser variados más que por situaciones coyunturales de peso, y que cuenten, así mismo, con el consenso de quienes los aprobaron. Debe incentivarse (como ya se ha iniciado) la celebración de cumbres de Estado, que versen sobre los asuntos cardinales que nos preocupan, y donde más que insumos e informes técnicos puedan ser extraídas acciones puntuales a implementar en los planes de prospectiva estratégica. Por último, promover mecanismos de control ciudadano sobre las acciones y decisiones de los poderes del Estado, para que la sociedad sienta que puede frenar y poner contrapesos (más que electorales) a las prácticas cotidianas que no estén alineadas con la prospectiva; y debe hacerse un esfuerzo sobrehumano por implementar en todas las IE la carrera administrativa, a modo de garantizarles a los servidores la continuidad en su profesionalización y en su involucramiento en las tareas estratégicas que se hayan definido institucionalmente, eliminando la falta de compromiso y el escepticismo de este importante conglomerado de la sociedad, que eventualmente se transmite a toda la ciudadanía.
miércoles, 16 de junio de 2010
PROSPECTIVA ESTRATÉGICA: IMPLEMENTACIÓN EN LAS IE DOMINICANAS
Continuando con nuestro pasado tema, sobre la prospectiva estratégica, notamos que esta se manifiesta cuando la anticipación es puesta al servicio de la estrategia para delinear, aclarar o renovar las acciones dentro de un plan.
Analizando la ingeniería estatal, podríamos extraer varias hipótesis que expliquen las causas de los repetidos fracasos en la implementación del prospectivismo en el sector público de la República Dominicana.
En primer lugar, y tras la visualización del factor exploratorio (qué puede suceder), se han realizado planteamientos erróneos de los factores normativos (qué puedo hacer) y estratégicos (qué voy a hacer y cómo; decisiones y medios).
En estos casos, se conoce el panorama y las posibles amenazas del entorno, pero el ejercicio de prospectiva se realiza como una actividad estrictamente formal, sin involucrar en la elaboración de los planes estratégicos a todos aquellos miembros de la institución que participarán activamente en la consecución de los objetivos. Por esta razón, muchos planteamientos empíricos terminan siendo inaplicables o imposibles de ejecutar técnicamente.
En adición, el factor normativo es mal enfocado, o tan complejo que resulta difícil darle seguimiento para verificar su pertinencia con el factor exploratorio.
Otra hipótesis, es que se presentan dificultades al planificar estratégicamente sin involucrar a todos los actores del proceso, es decir, la prospectiva se queda como una reflexión institucional, pero no se promueve un clima de voluntarismo donde cada parte se sienta pieza esencial del engranaje institucional estratégico. Esta falta de compromiso y de sentido de pertenencia, de compartir los valores en común, provoca que no sean percibidos por los usuarios los productos últimos de los procesos de planificación estratégica.
Tercero, tenemos la carencia de los recursos para llevar a cabo la prospectiva estratégica; que sólo puede superarse mediante la asignación específica de fondos a cada institución del Estado para estos fines, consignándolos en el Presupuesto General de la Nación.
Cuarto, la ausencia de una agenda política de Estado plurianual, consensuada por los actores del sistema político, que comprometa al seguimiento de la prospectiva estratégica planteada, gestión tras gestión, sin importar el gobierno de turno.
Y por último, la falta de gerentes prospectivistas, que sean capaces de guiar a sus instituciones y de arriesgarse más allá de las posibilidades que la política y la normativa le ofrecen.
Tras el contexto reflejado por estas cinco hipótesis, realizaremos una aproximación práctica, observando en algunas IE la repetición o aparición de síntomas conexos a las mismas, su reincidencia y el período en que ocurren. Esperen los resultados!
Analizando la ingeniería estatal, podríamos extraer varias hipótesis que expliquen las causas de los repetidos fracasos en la implementación del prospectivismo en el sector público de la República Dominicana.
En primer lugar, y tras la visualización del factor exploratorio (qué puede suceder), se han realizado planteamientos erróneos de los factores normativos (qué puedo hacer) y estratégicos (qué voy a hacer y cómo; decisiones y medios).
En estos casos, se conoce el panorama y las posibles amenazas del entorno, pero el ejercicio de prospectiva se realiza como una actividad estrictamente formal, sin involucrar en la elaboración de los planes estratégicos a todos aquellos miembros de la institución que participarán activamente en la consecución de los objetivos. Por esta razón, muchos planteamientos empíricos terminan siendo inaplicables o imposibles de ejecutar técnicamente.
En adición, el factor normativo es mal enfocado, o tan complejo que resulta difícil darle seguimiento para verificar su pertinencia con el factor exploratorio.
Otra hipótesis, es que se presentan dificultades al planificar estratégicamente sin involucrar a todos los actores del proceso, es decir, la prospectiva se queda como una reflexión institucional, pero no se promueve un clima de voluntarismo donde cada parte se sienta pieza esencial del engranaje institucional estratégico. Esta falta de compromiso y de sentido de pertenencia, de compartir los valores en común, provoca que no sean percibidos por los usuarios los productos últimos de los procesos de planificación estratégica.
Tercero, tenemos la carencia de los recursos para llevar a cabo la prospectiva estratégica; que sólo puede superarse mediante la asignación específica de fondos a cada institución del Estado para estos fines, consignándolos en el Presupuesto General de la Nación.
Cuarto, la ausencia de una agenda política de Estado plurianual, consensuada por los actores del sistema político, que comprometa al seguimiento de la prospectiva estratégica planteada, gestión tras gestión, sin importar el gobierno de turno.
Y por último, la falta de gerentes prospectivistas, que sean capaces de guiar a sus instituciones y de arriesgarse más allá de las posibilidades que la política y la normativa le ofrecen.
Tras el contexto reflejado por estas cinco hipótesis, realizaremos una aproximación práctica, observando en algunas IE la repetición o aparición de síntomas conexos a las mismas, su reincidencia y el período en que ocurren. Esperen los resultados!
miércoles, 19 de mayo de 2010
VISUALIZACIÓN DEL FUTURO: IMPORTANCIA ESTRATÉGICA

El tema del "prospectivismo", ampliamente explorado en sistemas administrativos modernos, como el francés, es apenas un término novedoso para los encargados del management en las instituciones estatales de República Dominicana.
Como introducción a este tema, propongo un sencillo ejercicio de reflexión profesional, mediante la descripción de ciertas características de 5 personajes, dentro de los cuales debe el individuo identificarse, a los fines de determinar si la visualización del futuro que está creando está orientada a satisfacer sus expectativas.
Los personajes son:
1. El adivino: trata de predecir el futuro o pretende descubrir elementos del mismo suponiendo contextos, escenarios y actores; y a través de conjeturas intenta dictaminar algo sobre lo que no se sabe. No realiza su visualización sobre la base de nada concreto, ni pretende trabajar proactivamente para que se cambie el futuro, pues para éste, el mismo no es pasible de ser cambiado.
2. El utopista: tiene una visión optimista y ultra progresista del futuro. Es un constante proyector de un mundo/sociedad idealizada, donde las metas son conquistadas por voluntad de la imaginación, sin tomar en consideraciones las situaciones actuales o su pasado histórico, ni las tendencias o consecuencias de las acciones presentes. El progreso no depende de algún elemento específico, sino que cree que las cosas tomarán su curso de manera natural, sin intervención o planificación permanente de su parte.
3. El cuentista: hace una simbiosis de hechos y actores reales, los cuales entremezcla con elementos imaginarios. De esta manera, crea un escenario futuro muy positivo, caracterizado por conjeturas y reflexiones erróneas, que no parten de un todo real, sino de un todo imaginario, lo que no le permite visualizar un contexto ajustado a las posibilidades existentes del entorno.
4. El previsionista: tiene una visualización del futuro más definida, pues, según Henry Fayol, tiende a “calcular el porvenir y prepararlo (…) (haciendo) articular (…) programas de acción”. Tiene la ventaja de ver anticipadamente las cosas, de diagnosticar a través de datos relevantes del presente y del pasado algunas situaciones, de tal forma que puede identificar algunos de los elementos que formarán parte del contexto futuro.
5. El planificador: tiende a mirar al futuro basado en las acciones que llevará a cabo para realizar planes y proyectos diversos, las cuales, sin duda, le permitirán saber donde se encuentra en el porvenir. Toma en cuenta el pasado y el presente para conocer su contexto del momento, y define y ejecuta los planes desde su concepción, pasando por la operatividad de los mismos, hasta su culminación, vigilando cada etapa.
Hasta el momento, hemos descrito características básicas, que pueden fusionarse y encontrarse en mayor o menor medida en cada uno de nosotros, pero que sin duda alguna nos proveen de una aproximación a nuestra visualización del futuro, y cómo estamos trabajando para alcanzarlo.
La propuesta que haremos aquí, de manera concluyente, es la presentación de un nuevo personaje, que fusiona las mejores cualidades de los mejores modelos: "el prospectivista".
- Para él, la visualización del futuro no es casual. No lo hace ni como un adivino ni como un cuentista. No pretende alterar los hechos del presente para encontrar un futuro utópico.
- Más bien, integra las características del previsor (para ver anticipadamente las cosas) y del planificador (para determinar y ejecutar cada fase de su proyecto).
- Analiza el pasado, se percata del presente y su principal interés sobre el futuro está orientado a definir su manera de accionar en el momento actual para conseguir el producto deseado más adelante.
- El visualiza su futuro como algo que puede cambiar a través de su proactividad, y define alternativas que le permitan responder oportunamente ante las circunstancias cambiantes.
Quiero dejar como interrogante, tanto a los managers públicos y privados, como a quienes aspiran revolucionar sus organizaciones -principalmente las del sector público- si este nuevo personaje visionario no pudiera influir estratégicamente en su gestión institucional.
Es hacia el prospectivismo que debemos avanzar? o no se puede plantear siquiera como una opción, sino como la definitiva salida ante los fracasos gerenciales del Estado dominicano?
Etiquetas:
administración pública,
estrategia,
gerencia política,
gestión,
prospectiva estratégica,
prospectivismo,
visualización del futuro
sábado, 15 de mayo de 2010
Como ciudadano: demanda una auténtica gestión Estatal...
Como individuo: demanda una mejor calidad de vida para todos...
Como mujer: reivindica tu espacio político en la sociedad...
V O T A R es un compromiso que asume todo el que se siente parte activa del proceso de consolidación de un Estado..
a V O T A R!!
Como individuo: demanda una mejor calidad de vida para todos...
Como mujer: reivindica tu espacio político en la sociedad...
V O T A R es un compromiso que asume todo el que se siente parte activa del proceso de consolidación de un Estado..
a V O T A R!!
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